+ ¿Por qué no me escribiste? ¿Por qué? ¡No había terminado para mí! Te estuve esperando durante siete años y ahora ya es tarde.
- Te escribí 365 cartas todos los días durante un año.
+ ¿Me escribiste?
- Sí.
- Lo nuestro no acabó. ¡Jamás ha acabado!
domingo, 8 de mayo de 2011
07.05.11
Suena el móvil y veo su nombre en la pantalla, no, no puede ser, ¿Por qué? ¿Porque me llama él? Sin pensarlo dos veces cojo el móvil. Es esa voz, la misma, la que he echado tantísimo de menos. Pronuncia mi nombre y suena tan bonito cuando lo dice él...
Lo dice, vuelve otra vez al mismo tema: 'Quiero decirte, que bueno, es algo que quiero que sepas, que necesito decirte: te quiero.'
Yo.. no podía creerlo después de tanto tiempo, 'te quiero', ¿Lo dice en serio...?
Sigue hablando.
-Me he dado cuenta que realmente te quiero, te quiero a ti, me he comportado con un aútentico capullo, y lo siento, no me había dado cuenta de lo que tenía.
Yo, no contesto, no puedo, no...
Sin saber como, estoy en la calle, caminando hacia él. Me ve. Viene corriendo, tengo un 'flash' colgando de la boca, intenta besarme, pero no puede. Intenta quitarmelo, y lo agarro fuerte entre los dientes, me muerde el moflete. Empieza a bromear como siempre, estoy sentada a su lado, me pregunta muchas veces por que no le beso... Ni si quiera lo sé yo, te tengo, o eso quiero creer. Dejo que roce mis labios alguna vez, pero le separo.
Me sube su bici, los demás desaparecen, se quedan atrás.
-Te odio.
-Asi que, a mi me odias, y a él ni fu ni fa.
-No, realmente, no te odio...
-¿Entonces? ¿por qué lo dices? ¿por picarme, eh?
-Pues está claro, idiota.
Corre, corre mucho con la bici, no se exantamente que intenta quizá quiera estar conmigo.
-Yo me odiaría, por todo lo que te he echo.
-Ya... pero yo no te odio.
Pasa por encima de un charco, me moja y lo hace aposta.
-¡EH, QUE ME HAS MOJADO, ASQUEROSO!
Se ríe, no, esa risa... me encanta, joder.
Se hace de noche, me acompaña a casa, ya llego tarde... No importa, estoy con él. Me coje la mano.
En una de las veces, se acerca, está a quema ropa de mis labios, a penas a unos milímetros. Le beso, me besa, le separo.. no puedo hacerlo. ¿Quién me dice que todo esto sea verdad?
Estamos detrás de mi casa, intenta besarme, pero no le dejo. Me abraza.
-Oye...
Me mira.
-¿Qué?
-Te quiero.
Le abrazo más fuerte. Él sonrie y me da un beso en la mejilla.
-Y yo.
Me acompaña hasta la puerta, toco el timbre, pasa por detrás de mi, acaricia mi espalda.
-Adiós.
-Adiós....
Los dos sonreimos. Le miro alejarse, joder, como le quiero, nadie lo entiende, quizá sólo nosotros, o sólo él, o sólo yo, o ni si quiera ninguno de los dos.
Lo dice, vuelve otra vez al mismo tema: 'Quiero decirte, que bueno, es algo que quiero que sepas, que necesito decirte: te quiero.'
Yo.. no podía creerlo después de tanto tiempo, 'te quiero', ¿Lo dice en serio...?
Sigue hablando.
-Me he dado cuenta que realmente te quiero, te quiero a ti, me he comportado con un aútentico capullo, y lo siento, no me había dado cuenta de lo que tenía.
Yo, no contesto, no puedo, no...
Sin saber como, estoy en la calle, caminando hacia él. Me ve. Viene corriendo, tengo un 'flash' colgando de la boca, intenta besarme, pero no puede. Intenta quitarmelo, y lo agarro fuerte entre los dientes, me muerde el moflete. Empieza a bromear como siempre, estoy sentada a su lado, me pregunta muchas veces por que no le beso... Ni si quiera lo sé yo, te tengo, o eso quiero creer. Dejo que roce mis labios alguna vez, pero le separo.
Me sube su bici, los demás desaparecen, se quedan atrás.
-Te odio.
-Asi que, a mi me odias, y a él ni fu ni fa.
-No, realmente, no te odio...
-¿Entonces? ¿por qué lo dices? ¿por picarme, eh?
-Pues está claro, idiota.
Corre, corre mucho con la bici, no se exantamente que intenta quizá quiera estar conmigo.
-Yo me odiaría, por todo lo que te he echo.
-Ya... pero yo no te odio.
Pasa por encima de un charco, me moja y lo hace aposta.
-¡EH, QUE ME HAS MOJADO, ASQUEROSO!
Se ríe, no, esa risa... me encanta, joder.
Se hace de noche, me acompaña a casa, ya llego tarde... No importa, estoy con él. Me coje la mano.
En una de las veces, se acerca, está a quema ropa de mis labios, a penas a unos milímetros. Le beso, me besa, le separo.. no puedo hacerlo. ¿Quién me dice que todo esto sea verdad?
Estamos detrás de mi casa, intenta besarme, pero no le dejo. Me abraza.
-Oye...
Me mira.
-¿Qué?
-Te quiero.
Le abrazo más fuerte. Él sonrie y me da un beso en la mejilla.
-Y yo.
Me acompaña hasta la puerta, toco el timbre, pasa por detrás de mi, acaricia mi espalda.
-Adiós.
-Adiós....
Los dos sonreimos. Le miro alejarse, joder, como le quiero, nadie lo entiende, quizá sólo nosotros, o sólo él, o sólo yo, o ni si quiera ninguno de los dos.
lunes, 2 de mayo de 2011
Le quiero, aún quiero.
Oigo llover fuera y por una vez, levanto la persiana para escuchar mejor el sonido de las gotas rebotando contra todos lados. Nunca me gustó dormir con luz, ni muchos menos con la persiana levantada, no me gusta despertarme pronto y tampoco hacerlo por que el sol invada mi habitación.
Me pongo un casco en mi oreja derecha, con el otro oído escucho la lluvia. Música triste, canciones que me recuerdan a él. Lloro, inevitablemente lo hago.
Joder, le echo de menos otra vez, a él, a su olor, a su forma de ser... Me acuerdo de momentos y tardes a su lado.
Apollo mi almohada contra la cabecera de mi cama y miro por la ventana.Nueva canción, menos triste, pero cada frase que pronuncia el cantante me vuelve a recordar a él.
Apollo mis manos sobre mi cara y la noto empapada de lágrimas, me duele. Me duele estar sin él, sin ese imbécil al que quiero tanto...Creo que deja de llover y bajo el volumen para comprobarlo. Seguía lloviendo, pero menos fuerte.
Poco a poco intento dejar de llorar, y más o menos.. lo consigo. Apago la música y coloco el móvil sobre la mesa, miro la hora. Coloco bien la almohada sobre el colchón y pongo mi cabeza sobre ella. Intento dormir, pero no tengo sueño. Doy vueltas en la cama, miro al techo y a todos lados, aún los veo borrosos. Me seco los ojos, me tapo lo más que puedo con la sábana y cierro los ojos intentando dormir nuevamente. Llueve más y más fuerte cada vez, le recuerdo insconcientemente y de pronto, me duermo.
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