Puede que contigo que la mayoría del tiempo sean peleas, peleas tontas: 'que yo te quiero más, que tú eres más tonto que yo, que si molo más, que si esto, que si lo otro'. Supongo que no todo el mundo tiene ese tipo de peleas, pero los problemas de pareja llevan luego al placer, o eso dicen.
Estábamos como en una tarde de lo más normal entre nosotros dos, aunque no la más aburrida, peleándonos camino a tu casa sobre lo idiota que me pareces y lo que te amo por dentro o, bueno, eso último... lo discutía yo sola en mis pensamientos, pero contigo al fin de al cabo.
Dijiste: '¡COCHE AMARILLO!' y me diste un pequeño golpe con el puño en el brazo.
-¿Ves? ¿ Ves como eres tonto ? Eso es de niños pequeños... como tú.
-Jajajaja ¿ De verdad ? Los niños pequeños no hacen esto..
Y sin esperarmelo en ningún momento, te abalanzaste sobre mí, y me besaste con delicadeza, abriste la puerta de tu casa con prisa, una vez dentro, la cerraste. Me dirigiste a tu cuarto, besándome en todo momento, me tumbaste en la cama, y me quitaste la ropa.
Estabamos tú y yo solos, en ropa interior, preguntándonos como había podido pasar, ¿ la emoción ? No lo creo, simplemente, la pasión.
Tantos piques daban lugar a un indudable amor, que acababa de comenzar, y de momento, me estaba empezando a acostumbrar.

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